Lo que realmente importa
“La gente juzga por las apariencias, pero Dios mira el corazón.” 1 Samuel 16:7
Siempre estamos buscando la aceptación de alguien, y en un mundo tan genérico y globalizado es muy fácil volvernos algo que no somos con tal de encajar. Nos volvemos alguien más, ya sea por comodidad, o por inseguridad. De cualquier forma, Dios nos hizo únicos y una de las luchas constantes en nuestra vida es por no perder esa identidad.
Shakespeare escribió: “Dios te ha dado un rostro y tu te has hecho otro” y esto sucede todo el tiempo. Cuando nos hacemos de cierta apariencia, la gente nos comienza a juzgar de cierta forma, y de pronto nos encontramos buscando la forma de agradar a un “público”. Es como en la música, hay artistas que se viven haciendo la música más comercial o la que agrade a la mayoría, aunque eso signifique cambiar la esencia original de lo que les gustaba hacer en un principio, se venden.
Cuando nos vendemos a los gustos de los demás, nos hacemos comerciales y terminamos frustrados, agotados y derrotados. Puede que logremos agradar a los demás por un tiempo, pero tarde o temprano te vuelves insuficiente para los gustos ajenos.
Dos cosas:
1) Ser tu mismo va más allá de las modas, de la música que oyes, de las cosas que te gustan, ser tu mismo comienza con una actitud correcta del corazón y a fin de cuentas es lo que más importa, las apariencias son solo un adorno temporal.
Proverbios 4:23 dice “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque él es fuente de vida”. Si le has entregado tu corazón a Dios, la misma esencia de su identidad estará en ti, y un corazón íntegro, aquí y en China, vale oro.
2) Nunca olvidaré que trabajando en una agencia de autos, un día llegó un joven diciendo que quería comprar una “Lobo del año”, recuerdo que a mi y a los demás vendedores nos dio risa, después nos asustamos, el tipo que medía como 2 metros, se comenzó a poner violento, o andaba drogado o no estaba bien de la cabeza. Al poco tiempo la policía llegó y entre varios se lo tuvieron que llevar, apenas y podían con el. Cuando recogieron su mochila, oh sorpresa! estaba llena de fajos de billetes.
Aprendí que si alguien quiere comprarte un carro de contado, hay que vendérselo. Y aprendí lo más importante en ventas. Nunca juzgues a alguien solo por su apariencia!
Cuando trates con alguien, se más como Dios y menos como la gente, aprende a ver más allá de las apariencias y descubre el corazón de las personas, ahi sabrás si vale la pena relacionarte con esa persona.