
Juan 9 nos relata la historia que creo casi todos sabemos, es la historia de un hombre ciego que tiene un encuentro poco convencional con Jesús (tan inconvencional fué, que Jesús hizo lodo con saliva y tierra y se lo untó en los ojos). Hay varias cosas que aprendí de esta historia y que quiero compartirte, aún así te recomiendo que lo leas completo.
1. Jesús y sus discípulos se encuentran con el hombre ciego, ellos tratando de hacerse los listos con Jesús, le hicieron lo que considero una pregunta de lo más extraña, insensata y ofensiva “¿Maestro, para que este hombre haya nacido ciego, ¿quién pecó, él o sus padres?” creo que no se imaginaban lo que les venía, ya me imagino la escena, la típica actitud del que siempre quiere quedar bien con el jefe, pero ya pensando bien la pregunta, ¿que pecado pudo cometer si no había nacido?
¿Te has comportado alguna vez así? yo si, y para ser sincero, cuando uno quiere hablar de un tema que no conoce, con tal de quedar bien con el jefe, salen mal las cosas. De todo corazón te lo digo… no lo hagas! no importa si es tu jefe en el trabajo, un maestro, o tu pastor, en el silencio está la prudencia.
2. Otra cosa que me pareció increíble fue que la primera reacción de los discípulos ante la desgracia ajena fue buscar razones y errores. Muchas veces somos así, no muchas, muchísimas, vemos que alguien pasa por un momento difícil y salimos con las mismas conjeturas “de seguro anda mal”, vemos que alguien atraviesa un momento de dificultad económica y “de seguro es un mal administrador”, corren a alguien del trabajo y “de seguro algo hizo para que lo despidieran”, hay enfermedad y “de seguro tiene algún pecado oculto”, la realidad es que no tenemos la más mínima autoridad para decir “de seguro”, solo Dios conoce los corazones y solo sus planes son perfectos.
El que ese ciego hubiera nacido así tenía una razón y era que un día el hijo de Dios se llevaría la gloria. Nunca se trató de la enfermedad, siempre fue la Gloria de Dios el propósito, Jesús les da una de las lecciones más impresionantes que nosotros hoy en día tenemos que entender, su Espíritu mismo nos la tiene que revelar, Jesús les dijo “pues ni el pecó ni sus padres, sino que esto sucedió para que la obra de Dios se hiciera evidente en su vida”
Si ves a alguien sufrir, respeta, ora por esa persona, acércate y anímala, o simplemente guarda tu distancia, pero muy importante, cierra la boca, porque puede que tu seas la siguiente demostración de su misericordia y gracia.
Y si eres de los que oran y luego averiguan, se consciente que la próxima vez que le ruegues a Dios que su obra se haga evidente en tu vida, tal vez te tenga que dejar ciego un momento para que eso suceda. Por eso el cristianismo es de valientes, por eso Jesús dijo “Padre, si quieres pasa de mi esta copa, pero no se haga mi voluntad sino la tuya”, porque a pesar de que parezca lo contrario, su voluntad es perfecta.
3. Cuando Jesús hizo lodo y se lo untó, esa solo fue la primera parte, después le dijo “ve y lávate en el estanque de Siloé”, “el ciego fue, se lavó, y al volver ya veía”.
Cuando Dios obra en nuestras vidas, no siempre es instantáneo el milagro, muchas veces requiere de un paso de fe y otro de obediencia, no me imagino lo que pasaba por la mente del ciego cuando iba al estanque, Jesús ni si quiera le había dicho que lo iba a sanar, solo le unto lodo y le dijo que fuera a lavarse! una cosa es tener fé pero otra muy distinta es ser obediente, todo mundo cree en Dios, pero muy pocos obedecen sus mandamientos. Para muestra nuestro país, “un país de fe” donde todos creen pero vivimos en la rebeldía.
Por eso la Biblia dice que la Fé si obras es muerta! si Dios hace algo que no entendemos y nos pide algo que no tiene sentido, más vale nos la juguemos el todo por el todo, porqué grandes cosas suceden, no cuando oímos la instrucción, sino cuando obedecemos su voz.
:-)
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